El aluminio como material permanente

Hoy en día, establecer un modelo de Economía Circular e implementar los objetivos para un Desarrollo Sostenible dentro de nuestras estrategias es más importante que nunca. En esta situación, además de promover el uso de recursos renovables y la disminución del flujo de materiales que llegan al vertedero y son incinerados, resulta necesario impulsar la utilización de recursos cuya vida útil pueda mantenerse durante el mayor tiempo posible, y ese es el caso de los materiales permanentes. Así nos lo cuenta Mejor de Aluminio en su blog.

Según la Asociación Española del Aluminio y Tratamientos de superficie (AEA), los materiales permanentes son aquellos cuyos recursos invertidos en su producción pueden ser recuperados mediante el reciclaje o la reutilización sin que la calidad aminore con cada repetición del proceso, una vez alcanza el final de su vida útil. Este concepto de material permanente reemplaza la idea previa de “consumo” de materiales por la de “uso”, de modo que no exista consumo que acabe con el uso. Para lograrlo, se debe garantizar la regeneración del material para los sucesivos ciclos y la conservación de su valor.

“El aluminio, en su condición de material permanente, garantiza un modelo circular en su uso que nunca se agota y que no precisa incorporar aluminio primario dentro del circuito de reciclado.”

Permanencia fisicoquímica

Según el informe de la AEA, una importante característica para un material permanente es su permanencia fisicoquímica, que se puede resumir en tres puntos:

-El material permite el reciclaje alcanzando el mismo nivel de calidad o de características funcionales que el material original.

-El material permite el reciclaje sin que se requiera la adición significativa de material primario para fabricar un producto con el mismo nivel de prestaciones.

-El material no sufrirá degradación durante su vida útil o, si la sufre, esta no comprometerá las características funcionales de origen.

El aluminio posee una elevada reciclabilidad. Esto se debe a que tan solo requiere pequeñas cantidades de aluminio primario y algunos elementos aleantes durante el proceso de reciclaje. Mediante ese proceso, el aluminio reciclado podría sustituir al aluminio primario en los mismos términos de calidad, pudiendo además, llevarse a cabo tantas veces como se requiera sin suponer ninguna disminución en dicha calidad.

“Frente a las opciones de la madera y el plástico como materiales alternativos para los cerramientos, el aluminio se sitúa como la mejor alternativa por su viabilidad ambiental y económica.”

Gracias a la resistencia que el aluminio tiene frente a los agentes corrosivos a los que se expone (radiación ultravioleta, agua…) sus propiedades no se degradan durante sus ciclos de uso, convirtiéndose en una opción superior al resto. 

Gestión del ciclo de vida de los materiales permanentes

Además de garantizar su permanencia fisicoquímica, la gestión del ciclo de vida es una consideración necesaria para determinar la permanencia de un material.

1. Disponibilidad y demanda: La posibilidad de recuperar el material al finalizar su vida útil debe ser garantizada. También deben existir instalaciones, cadenas logísticas y tecnologías adecuadas para llevar a cabo los procesos de recogida selectiva, separación y clasificación de materiales, que, por otro lado, deben ser adecuados y permitir un reciclaje efectivo en el que se pueda generar material reciclado sin limitaciones. Asimismo, el nuevo material resultante debe tener demanda y finalidad específica.

2. Cumplimiento legal: El material reciclado tiene requisitos que cumplir, concernientes en lo relativo a la protección del medio ambiente y a la salud humana, así como respetuosos con las normas y las leyes que le afecte.

En el caso del aluminio, su rendimiento de reciclaje supera el 90% y su tasa de recuperación al final de la vida útil de ventanas y puertas alcanza el 95%. En la actualidad, la demanda de aluminio, lejos de simplemente existir, supera la cantidad de aluminio reciclado que se puede crear con los restos disponibles y, en cuanto a su legalidad, el aluminio carece de sustancias perjudiciales para la salud del medio ambiente o de las personas.

Contribución a la sostenibilidad de los materiales permanentes

Finalmente, para que un material sea considerado permanente, el material secundario o reciclado debe traer consigo un valor adicional que supere a los materiales vírgenes, además de contribuir al desarrollo sostenible.

Con respecto al aluminio, existe una ventaja ambiental en su reciclaje, y es que el aluminio reciclado deja una huella de carbono durante su producción considerablemente menor que el aluminio primario. Además, la viabilidad económica del proceso de recuperación y reciclaje de aluminio convierte al reciclaje en una mejor opción con respecto a otras formas de gestión de los residuos de aluminio.

El aluminio contribuye al uso sostenible de los recursos de los que procede, ya que, si bien dichos recursos no son renovables, ya hemos visto que el aluminio cumple con todos los requisitos de los materiales permanentes

Para terminar, esta información nos da una clara señal de lo ampliamente beneficioso que el aluminio puede ser para el medio ambiente y viene de la mano con el nuevo modelo explotación y consumo de recursos hacia el que nos dirigimos, ya que reduce la pérdida irreversible de materiales y minimiza la demanda de materias primas vírgenes. Esto significa que el aluminio, en su condición de material permanente, garantiza un modelo circular que no requiere de la incorporación de más materia prima virgen para su reciclaje y cuyo uso nunca se agota.

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