Tratamiento superficial del aluminio

Tratamiento superficial del aluminio

Con anterioridad hemos hablado de las características del aluminio como elemento constructivo. Ahora queremos enseñarte qué causas aumentan sus características técnicas ante la corrosión. Un mal muy peligroso para nuestras barandillas, ventanas, puertas, etc.

Encontramos dos tratamientos superficiales del aluminio: el lacado y el anodizado.

Cada uno de ellos aporta un mecanismo de protección frente a factores externos que dañan el aluminio. Tratamientos con los que el material amplia su vida útil siendo un componente idóneo en ambientes húmedos o cercanos al mar.

El lacado y el anodizado del aluminio

El lacado es un sistema de protección del aluminio mediante la aplicación de pintura sobre su superficie. Los más utilizados en construcción son el lacado en polvo y la pintura líquida. El primero se trata de la fijación de una capa de poliester mediante la aplicación de calor mientras que el segundo es la utilización de una resina de poliester proyectado directamente a la superficie del aluminio. Su proceso se divide en tres partes:

  • Aplicación de la pintura en polvo.
  • Se trata la superficie del aluminio con soluciones acuosas para eliminar el óxido natural del material o cualquier suciedad. Este lo da al componente un acabado uniforme y una protección frente a la corrosión.
  • El calentamiento de los perfiles de aluminio para la correcta fijación de la resina de poliéster, resistente a la luz y a la corrosión teniendo una larga vida útil.

El anodizado es un proceso de oxidación del aluminio.

Es el tratamiento superficial que protege completamente de la corrosión provocada por el ambiente externo basado en la electrólisis. La capa creada por este método forma parte del aluminio, endureciendo la superficie, haciéndola más resistente a la abrasión y a la corrosión. Su desarrollo es de la siguiente manera:

  • Eliminación de cualquier impureza por medio de un desengrasado y matizado.
  • El aluminio se somete a tres baños de agua y aire a presión para su aclarado y que quede completamente limpio.
  • Coloración electrolítica rellenando los poros del anonizado.
  • Por último, se efectúa el sellado del material y sus poros mediante un baño de níquel.

La gran variedad en las que se puede procesar el aluminio para la construcción es espectacular. A eso, le unimos sus propiedades y convierten al material en un elemento fantástico para el diseño de proyectos. Un componente con el que no dudar a la hora de planificar tus futuros deseos arquitectónico.

 

 

Por | 2015-09-21T15:39:37+01:00 15 septiembre 2015|Soluciones|Sin comentarios